"Ninguna de las personas que participó de esta burda acusación en mi contra está en la UACh"
ANÁLISIS. Fue sobreseído de la causa penal en su contra. La casa de estudios superiores se había querellado en su contra por "administración desleal y apropiación indebida". No obstante, las partes intervinientes llegaron a un acuerdo y el caso fue cerrado.
A tres años de que la Universidad Austral de Chile se querellara en su contra por "administración desleal y apropiación indebida"; y a seis meses de haber sido formalizado por aquello, Óscar Galindo fue sobreseído de la causa penal.
El cierre del caso ocurrió tras un acuerdo reparatorio entre las partes. A Galindo se le acusaba de eventuales irregularidades en el proyecto que consideraba traer a Valdivia la colección completa de obras del escultor Mario Irarrázaval, para así crear el Museo Humano en el Campus de los Museos UACh en la Isla Teja.
"Ello era parte además de un plan de fortalecimiento de las capacidades culturales y de vinculación de la UACh. Hoy ese proyecto está en manos de la Pontificia Universidad Católica de Chile, que al parecer tiene un grado de madurez y de comprensión de la relevancia del patrimonio artístico, como se ha evidenciado además con otros proyectos, diferente al que existe en la UACh", dijo Galindo.
Y agregó: "Considero inaceptable que se haya intentado poner en duda no sólo mi actuación, sino también la de Mario Irarrázaval. Una persona de su generosidad merecía el reconocimiento de la institución y, en ningún caso, dudar de su rectitud. No deja de sorprenderme que durante años el Ministerio Público haya utilizado tiempo y recursos en perseguir hechos sin fundamentos. Lo que sucedió en la UACh simplemente no debió haber sucedido y debió ser evitado por los órganos responsables que tenían la capacidad de hacerlo".
¿Cómo toma esta decisión de tribunales de sobreseer su caso?
-Tomamos esta decisión con tranquilidad. Y hablo en plural porque mi familia es larga. Siempre tuvimos la convicción de que así sucedería porque sabíamos que había actuado correctamente y conocíamos las motivaciones que tuvieron las exautoridades universitarias que tomaron la decisión de querellarse en mi contra.
Usted sostiene que los argumentos en su contra fueron parte de un relato creado por quienes lo sucedieron en rectoría. ¿A qué cree usted que se debió aquello? ¿Por qué cree que le atribuyeron esas supuestas irresponsabilidades administrativas en relación con Mario Irarrázaval?
-Fue un relato construido por un grupo de personas, ya que ni siquiera se llevó a cabo una investigación o sumario en mi contra para demostrar lo que había ocurrido realmente. El propósito no fue otro que desvincularme para así evitar que siguiera interviniendo en la vida pública universitaria. El contrato de don Mario Irarrázaval se hizo con pleno conocimiento del presidente del directorio y de todas las autoridades y departamentos que como es usual deben aprobar el procedimiento: dirección jurídica, dirección de personal, dirección de finanzas.
Suponer que, a partir de un proyecto absolutamente noble, podría existir un ánimo de administración desleal y, además, de apropiación indebida, sólo puede caber en personas motivadas por las peores prácticas de la política universitaria. Es muy preocupante ver como hoy, en los más diversos ámbitos, se pueden utilizar estas prácticas innobles para anular, descalificar o perseguir a las personas. Peor aún si esas acciones suceden en el mundo universitario, donde el estándar de respeto a la verdad debe ser mayor.
Debo enfatizar, además, que mi caso es sólo el más evidente y grosero, pero fueron muchísimas las personas que fueron presionadas, descalificadas o marginadas. Algunas de ellas lamentablemente también fueron desvinculadas o renunciaron a la universidad, la que perdió a varios de sus mejores pro-